MONSTRUO GITANO.
Érase una vez una niña gitana, que le gustaba salir mucho a la calle. Un día se encontró un monstruo muy feo y le dijo que fuera su amigo el monstruo, que estaba muy solo, necesitaba cariño.
La niña le dijo no te preocupes mi familia cuidará de ti y te cuidaremos muy bien y te haremos el monstruo gitano.
El monstruo se fue con los gitanos a vivir y que fue muy feliz.
La amistad y el cariño pueden transformar la soledad en felicidad, sin importar lo diferentes que seamos.
Relato original sobre la inclusión y la familia. Autora: Yanira.

